El Real Madrid no sólo regaló definitivamente la Liga en Balaídos. Fue también la muerte definitiva del espíritu que inculcó Santiago Bernabéu hace más de 60 años. Ese sacrificio por una camiseta blanca, por un escudo por encima incluso del juego o de la calidad intrínseca de los jugadores. Esa lucha por ganar siempre. De no rendirse nunca. De combatir hasta la extenuación. Virtudes que hicieron al Real Madrid el mejor equipo del mundo del siglo XX.

En este nuevo siglo, poco a poco, temporada a temporada, como un enfermo terminal, esa camiseta blanca es negra, roja, naranja y se ha ido descomponiendo en alma y espíritu. Cada día más parece un equipo de mercenarios, niños bonitos que se esfuerzan cuando sólo a ellos les conviene. Desde luego, no en todos los partidos. Día a día, como ocurrió en los últimos partidos de Liga, el equipo se convierte en chatarra galáctica, esa misma basura espacial que es la protagonista de Gravity. Esta nave galáctica de Florentino Pérez que recorre el espacio en busca de su nuevo sol, la Décima. Una especie de entelequia, una especie de leyenda que dura ya una docena de años, los mismos en que se ha ido degradando aún más un equipo millonario, pero sin alma, sin entrañas.

Ancelotti, en la banda de Balaídos. | Afp

Florentino Pérez pensó que, finalmente, José Mourinho podría reconducir la deriva del viejo espíritu blanco. Pero Mourinho jamás supo gestionar su ego, su ira con los periodistas. Todos ellos inculcados con el virus del toque-toque , del valdanismo más pueril. 

Mourinho derribó ese mito de la posesión, de ese estilo de juego aburrido, incluso logró el exilio de Guardiola a Nueva York. Pero no pudo con el vestuario. Cuando Mourinho metía broncas por esa falta de espíritu de lucha en jugadores como Özil, aparecía Ramos para burlarse del entrenador, con la camiseta del alemán debajo, en un absoluto acto de irresponsabilidad. Luego estaban las constantes informaciones privadas que salían del vestuario. Casillas gestionó mal todo ello: el mismísimo capitán se convirtió en el enemigo numero uno de Mourinho, tan sólo porque el míster quería cerrar los secretos dentro del vestuario. Luego, llegó el error más grave de Florentino Pérez en todos sus años de presidente. Aceptar que los dos capitanes Casillas y Sergio Ramos le pidieran la cabeza de Mourinho. Desde ese mismo momento de la temporada, el Madrid se fue a la deriva y, desde luego, el presidente galáctico ponía su cuello en manos del hacha de los capitanes.

Mourinho cayó derrotado. No pudo ni con la insurrección de su aliado Pepe, ni de su compatriota Ronaldo. Los jugadores ya sabían quienes mandaban en el club: Casillas y Ramos. Era fácil derrotar al técnico luso. Fue uno de los últimos actos de la muerte de ese espíritu blanco de Santiago Bernabéu.  La muerte de la propia esencia de la camiseta blanca.

Con la llegada de Ancelotti, los jugadores, sobre todo los capitanes, hacen lo que les da la gana. Ellos gestionan hasta la suplencia de Casillas. El pacificador era una figura decorativa de cara a la galería. Ancelotti venía para acabar su carrera, comiendo buen jamón, cobrando buenos millones de euros y no molestar a las vacas sagradas del vestuario. Incluso obedeciéndoles en la propia gestión del juego, del estilo. Empezando por Ronaldo, que como se ha demostrado recientemente hasta él mismo gestiona sus lesiones. No vaya a ser que se haga lo que diga el míster pacificador. El deterioro de la figura de quien manda en el vestuario es tan patética como la última alineación en Balaídos, con Bale en el banquillo, como  la última vuelta de tuerca de como tirar una Liga, unos intereses.

Ronaldo y los capitanes podrán ganar la Décima, la undécima, pero llevarán la camiseta negra. Desde luego, jamás la camiseta blanca del espíritu indomable de un club para la Historia. Ese sentimiento ha muerto para siempre. Decía Dylan que no mires atrás porque te puedes quedar como la mujer de Lot, en tan sólo una estatua de sal, pero es que Edith había perdido el espírítu y desobedeció a las mismas entrañas de un ser.

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About the Author

Por Julián Ruiz en May 13, 2014

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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