El Madrid le dio un beso en el culo del Barça. Como los guiones estructurados de Sergio Leone en el “spaghetti western“, el partido posee el título de “El Bufón, el Ladrón y Johan“. El bufón del submarino y su periscopio, es decir, Piqué, que marcó su gol a balón parado y permitió con dos errores graves los dos goles “oficiales” del Madrid. El “ladrón” del partido, en sentido futbolístico, fue otro “young turk” de Sánchez Arminio y Gaspart, es decir, el canario Hernández Hernández, amamantado y educado para el más estricto antimadridismo. Cuando vio que sus jefes le podían montar un escándalo, asesinó, suspendió, manipuló un golazo de Bale y para estar seguro de la caída del enemigo, a continuación, expulsó a Ramos, para que el triunfo del Barça fuera el homenaje que merecía Johan Cruyff. Pero lo que se inventaron el “bufón” Piqué  y el trencilla  era una mentira.  Seguro que Cruyff se lo reprochó esté donde esté. El fútbol aún tiene unos códigos más o menos éticos y el Barcelona, simplemente, mentía con el resultado.

Vengo denunciando la insolvencia, la mediocridad de Luis Enrique jornada tras jornada. Al primer partido con un rival serio, el resto en esta temporada  -incluido el del Madrid con Benítez– ha sido una comedia. El inútil de Luis Enrique se ha cargado al Barcelona con un partido estúpido y torpe estratégicamente ante el Madrid. Hasta el punto que ha reventado al equipo, porque la posesión inocua, también cansa.

Zidane ha ganado muchos puntos tras su alineación ante el Sevilla y seguro que este triunfo ante el Barça le lleva a los cielos, pero hay que reconocer que es un pardillo técnico y le concedió muchos minutos de privilegio a un Barcelona que no se  los merecía. Sólo el maldito cansancio de Messi, Suárez, Neymar, la insolvencia de Busquets y la decadencia de Iniesta, en fin,  el cansancio como “apocalipsis” del Barça sentenciaron el partido, en el que finalmente el Madrid pudo marcar cuatro o cinco goles, si Ronaldo hubiera respondido.

Esta vez, sí, esta vez voy a hablar de Bale. El mejor jugador del Madrid con mucha diferencia, con Casemiro, a su lado. Marcó, brilló, sedujo, es la nueva gran estrella definitiva del Real Madrid, aunque jamás se lo reconozcan los piperos, los “tontos contemporáneos” que todavía siguen la estela de un Sergio Ramos, que es una vergüenza que sea el capitán, cuando  es una rémora para la defensa y para todo el Real Madrid. Ramos está robando al Madrid futbolísticamente, por su absoluta torpeza y por ser el segundo jugador más caro de la plantilla. Es un insulto a la historia del Madrid. Y repite y repite sus expulsiones en los lances claves como si fueran una rutina. El presidente es un absoluto despropósito con el capitán del equipo, que debería dar lecciones a sus compañeros. Ramos es un escarnio surrealista. El de los 10 millones. Si tuviera vergüenza  se debería ir y no desvalijar como Casillas las arcas del Madrid.

Con tanta fiebre independendista, el Barça es un simulacro del Barça de Pepe Guardiola. Son tiempos de Colau, del “pastelero” Puigdemont.  Mal asunto. Hasta gana el pérfido Real Madrid en el Camp Nou.

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About the Author

Por Julián Ruiz en Abr 02, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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