Veo al torpe de imaginación Deschamps, al escatalogóco Löw y al rabioso Conte revolverse contra el plato de la cena por indigestión: tortilla española. Deben de pensar en decimales, porque en sumas y restas sus selecciones se encuentran, al menos, dos escalones por debajo de la selección de Del Bosque, liberado de la presión de Casillas, que aun así el fantasma del pasado tiene benefactores como el líder del PSOE, al que ve como víctima. Este aprendiz de brujo o líder nato del socialismo se debió de quedar en El Ruedo Ibérico.

Si me preguntan si España es la favorita, diría que sí, pero cuidado con el fantasma de la Ópera de París. Es decir, Francia, que con su gallo en el pecho, juega en su propio gallinero. Es una meliflua selección a las órdenes de semejante técnico, pero Saint Denis es un santo que juega a favor. Nunca se olvide. Lo digo por todos los que ya han disparado las pistolas del éxito, con el bullicio nacionalista pervertido, que no es buena compañía, como nunca es la fascinación por la soberbia.

No lo he leído, pero desde que juega De Gea en la meta, toda la defensa juega más relajada, comparada con el terrible estrés de Brasil. Saben, además, que si se la dan a su portero va a jugarla como ellos, como el mejor portero del mundo en el manejo del balón con el pies. La distancia es sideral y el suicidio brasileño sólo tuvo como culpable la terquedad de Del Bosque, al que le deseo un triunfo superior en la Douce France y una retirada fantástica. No un sucio anochecer de decadencia.

He dicho que nadie dispare las balas de la felicidad, porque hasta ahora se ganó por los pelos a una puñetera República Checa y a un horrible equipo turco, el peor que he visto en 20  años, lo que le dio la posibilidad a los grandes jugadores españoles a sesión de bajo turco y masaje. O un buen Rondo à la Turk, como el tiki-taka.

Me alegro una enormidad por Morata. Es casposo pensar en Benzema cuando el Madrid tiene al mejor ariete europeo, tras Lewandowski, porque lo de Benzema sólo es como un cuento de Heidi, con el abuelito Floren y al ‘papá’ Zidane. Pensar en el futuro de Benzema es pensar en la nada, en el rien de rien.

No estoy tan seguro de Nolito, demasiado individualista, con un sentido del fútbol antediluviano. Se cree que posee más técnica de la que cree y menos conocimientos de los que aparenta. Pero ésa es una opinión mía. Como no todo puede ser jabón, de los dos extremos actuales, estoy de acuerdo que uno vaya de fuera a adentro, pero los dos, Silva y Nolito, para nada. Uno de fuera hacia dentro y el otro de fuera hacia fuera, para poder centrar y que el cabeceador fastuoso que se llama Álvaro proporcione mucho más baños turcos como este de Niza.

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Por Julián Ruiz en Jun 17, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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