UN SUBCAMPEÓN DE EUROPA EN TURÍN

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El Atlético de Madrid ha demostrado su solvencia europea. Ha ejercido de subcampeón europeo en la gran plaza de Turín y, desde luego, que nadie se aparte de esa constancia, pues es una vez más un firme candidato al título continental.

Sí, mucho Real Madrid, gran Bayern, enorme Barça, el “hueso” Chelsea, pero la gran Juve, el equipo que lleva varias temporadas con paseos florales en Italia, parecía un equipo menor. Hasta tal punto que los últimos lances del partido los jugó con más “paura” que un pecador de la “sábana santa” de la catedral turinesa.  Mira que he visto el miedo a la italiana en cientos de partidos en mi vida, pero jamás me dejará de sorprender cómo se conforman con lo mínimo, sin la osadía de la aventura, el principio del conservadurismo futbolístico. Increíble.

No es que el Atlético hiciera un enorme partido. pero tuvo fortaleza y el momento tangible de haber crucificado a la Juve, con la oportunidad de Koke. Fue el momento clave del partido. Porque hacerle un gol al Atlético es más difícil que atracar Fort Knox,  más o menos. Decía que Carlitos Tévez estaba en una forma enorme, pero con Llorente fueron dos pecaminosos fallones de oportunidades.

No entiendo cómo Allegri prefiere a Llorente antes que a Morata. No se puede entender, a menos que recuerdes que lo que hizo en el Milan fue pura bisutería. Allegri puede ser un  genio en Italia. Para Europa se queda como un colega.

Es triste que Arda Turan se canse en los partidos. En cuanto tuviera más oxígeno sería un jugador decisivo, maravilloso. En algunos lances fue el mejor. Pero lo que ocurre con Simeone es que el bloque siempre es lo mejor. No podemos hacer alardes de individualismos. Si podríamos apuntar que con Gabi en mejoría de forma, el Atlético recobra esa solidez granítica. Es como imposible hacerle un gol y cuidado con sus contragolpes. Eso es más que suficiente cuando el Atlético no puede presumir ni de un sólo fenómeno. Antes podía enseñar a Diego Costa y Courtois, pero, ¿ahora? Es Simeone la estrella de este equipo sufrido, íntegro, sepulcral, pragmático, muy incómodo.

Ese Atlético que nos sorprendió la temporada anterior. Aún con presunciones, aún sin grandes fichajes, todavía es el típico “outsider” que te apuñala por sorpresa. De segundón, nada.

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