UNA RELIQUIA DE SANTO EN LA PORTERíA

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Como en los tiempos frágiles, a diez minutos del final, Carvajal perdía tiempo ante el arrebato cordobés. Se jugaba contra un equipo que es escasamente el ocho por ciento del presupuesto despilfarrador del Madrid. Así que el publico empezó a pitar, porque se había cansado de pasar miedo con las apariciones Casillas y el terror que provoca en todos los córners. Invito a un familiar suyo que acuda a las gradas y palpe en vivo o sea consciente del pánico que produce cualquier salida horrible, como en el primer tiempo o con un despeje al centro, que acabó en gol anulado, mientras Chamartín soplaba porque se acabalaba el pánico. Es verdad. Es verdad. Como me decía un amigo, es como si en la meta del Madrid hubieran colocado un relicario, que naturalmente contiene la reliquia del santo Casillas

UNA RELIQUIA DE SANTO EN LA PORTERíA

Carlo Ancelotti. | Afp

Uno duda de cual es la auténtica postura del Ancelotti. Puede que realmente esté representando una ópera bufa. De otra manera no logro entender que su prestigio no baje hasta al infierno por dejar que le traspasen a su meta titular para que pueda estar el "relicario" en la meta blanca. Es no sólo una ignominia sino además un caso insólito en la historia de un equipo grande.

Ya digo que le esté provocando a Pérez, porque sabe infinitamente bien que James no puede ser el Di María en su 4-3-3. ¿Quiere demostrar que se han tirado 80 millones para vender unos miles de camisetas? James ha venido con peso de más y con tantos metros por delante parece tan malo como Isco. ¿Qué quiere demostrar Ancelotti? Probablemente, que el destino no puede ser bueno, como si se representará la "muerte de un campeón". Mientras, se concreta la purga de "jugadores" que trajo Mourinho, como si aquella época hubiera sido la invasión de los hunos.

Lo que descompone a la grada es que, además, el equipo no tiene carisma. No tiene gancho. Ni ilusiona ni enamora, ni siquiera a la luz de la luna. El Madrid es como un mausoleo frío como el mármol,  con la reliquia en la portería. Ni siquiera el portentoso Kroos puede salvar la desidia, la asfixia por el calor, la depresión por la pérdida de un título. Malos tiempos para la belleza del fútbol en el Real Madrid. 

Que me perdone el ataque cordobés, que no recree hasta los cielos su insolencia, su vergüenza cordobesa, su magnífico partido, tan sólo con  un pellizco de dinero  de lo que se gasta el Madrid. Pero el fútbol iguala los presupuestos cuando hay una atención a la honestidad.

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