UNA SIESTA ESPAÑOLA

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REAL MADRID 2 0 RCD ESPANYOL

UNA SIESTA ESPAÑOLA

Cristiano Ronaldo es ya en el conjunto madridista un jarrón chino. De la dinastía Ming si se quiere, pero como decía Felipe González,un jarrón que no se  puede retirar del mobiliario, porque se supone que es muy valioso, pero que está estorbando. Nadie sabe donde ponerlo, si de extremo de ariete, de centrocampista, como le ocurre a Zidane. Aunque, secretamente como decía el ex-presidente Felipe, se espera que un niño, algún jugador, les de un puntapié, un empujón, se caiga y se rompa.

Es muy duro, pero es a lo que se tiene que acostumbrar la afición madridista. Nadie en los dos próximo años se va a atrever a dejarlo en el banquillo, aunque el entrenador sea un Capello o un Mourinho, hasta un Pepe Guardiola. Así que el madridista se tendrá que conformar con ver a un Ronaldo cabreado consigo mismo, rabioso por su impotencia  y ofendido aún por su narcisismo, por su belleza intrínseca, aunque meter un gol se convierta en una quimera, como en los últimos partidos.

El problema es que “el jarrón chino”, que aún es lo más preciado del equipo, es un ser egocéntrico, en el que foco siempre tiene que estar dirigido hacia al jarrón, sin permitir que nadie le haga una sombra o que alguien le deje metido en un armario.

UNA SIESTA ESPAÑOLA

Es un problema, porque su egocentrismo, su egoísmo le lleva a no celebrar el gol de Bale, en su regreso, e incluso ponerle muy mala cara cuando el galés le dice que, por ordenes de Zidane, el jarrón tiene que jugar de ariete. Sus gestos, su egoísmo es patético. Deprimente.

Sin las candilejas de la Champions, el Madrid jugó el típico juego muermo, para dormir a más allá de las ovejas, como en una siesta perezosa y sabatina. Un sopor insoportable, porque el Español ni siquiera fue un equipo. Tan sólo un simulacro con una pistola de agua como defensa y ataque.

Hasta tal punto que no recuerdo ni una sala parada de Casilla, como si a su ex-portero estuviera prohibido tirarle. Quique siempre será un entrenador sobrevalorado. Cuando Arsenio era entrenador del Madrid, a una magnífica persona como él, el tal Quique le sacaba de quicio, porque siempre estaba más pendiente de cuidar a la Prensa que a su equipo, como el otro día en el caso Messi que tanto desquició a los “pericos”. Su Español es como Quique. Un equipo fatuo, sin tino, sin fuste. Un horror.

Y nada más. Partidos como estos y a esa hora pueden convertirse en un tortura china, para mayor disfrute de los chinos que dicen que ven el partido a altas horas de la noche. Otro cuento chino del imposible personaje llamado Javier Tebas.

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1 comentario
  1. Benjamín García Nuño dice

    AMEN

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