Al Real Madrid le siguen apareciendo sombras en cada uno de sus partidos. Sombras de duda,sombras de desprestigio, sombras de un equipo que no cree ni siquiera que tenga un fútbol de futuro con este entrenador. 

Las dudas del diablo del Manzanares le proporcionaron serios  recelos en su personalidad, en sus ataques, en su manera de salvar su retaguardia. Veinte primeros minutos de zozobra y de inquietud, porque el Deportivo parecía un equipo serio, marcado tácticamente y con afán de de sorprender. Es increíble con esos presupuestos que el Depor juegue como juega.

Intranquilidad blanca, hasta que llegó el gol de Isco.  A partir de ahí, el Madrid se racionalizó, se sintió más confiado y empezó a creer. Y, pese a su debilidad física, anímica y  psicológica podía salvar este maldito embrollo tras la goleada y la paliza que le propinó el Atlético de Madrid.

Es decir, que lo que más me gustó del Madrid  fue su dedicación, su seriedad y su compromiso con el partido. Pero poco más. Ancelotti es como la cal en la ducha. Produce picores al equipo. No para de rascarse y no parece que encuentre la solución de tanto picor. Picores también me dan con ese centro del campo desnudo, en línea. La táctica del 'tío Arrigo', más vieja que cuando jugaba Ancelotti.

Nadie entiende como Illarra no juega detrás de Kroos e Isco. Sería más difícil sobrepasar esa débil línea del centro del campo y estaría más reforzado en retaguardia. Pero da igual, porque el equipo no sabe presionar ni tiene ese sistema. Ni siquiera sabe moverse tácticamente como un equipo profesional. Se parte por la mitad como el Titanic antes de hundirse. Da igual que Bale baje más y participe más defensivamente. No, no se trata del 4-4- 3 ni el 4-4-2. Es el no sistema de Ancelotti y su movimientos . No existen tics de costumbres ni técnicos ni tácticos. Es un equipo poco trabajado, como un equipo  amateur.

El Madrid está tan mal que Isco se convierte en el ídolo del equipo. Madre mía, como estamos de ídolos y de Podemos. Ni siquiera inventamos nada y es patético aprovechar del "yes, we can" de Obama. Con eso ya está todo dicho, pero como decía Aristóteles el pueblo no siempre tiene razón. Me parece muy injusto su trato a Ronaldo, aunque fue el ídolo de barro que sus enemigos prefieren. Mientras tanto, el vago futbolístico Benzema es muy apreciado, incluso con fallos tras fallos calamitosos. Con los centros  y continuos desbordes de Bale, el Madrid, con un delantero centro de verdad, se convertiría en otro equipo ofensivamente. Pero Benzema es como esa nada que no es nada, pero es maravillosa. En Israel se vende incluso en una bolsa de plásticos con  "aire de Jerusalem". Aquí empezamos a consumir  ya el 'aire' de Benzema.

Lo peor llega el miércoles, en Gelsenkirchen . Es la prueba del nueve, del fuego y de si el Madrid vuelve a la era Pellegrini. Este Schalke actual no es el de la temporada anterior. Está condensado en la mezquindad y el vampirismo futbolístico de Roberto Di Matteo, un experto de aburrir a los equipos superiores y un ventajista al contragolpe y a balón parado. No será un partido fácil. Y menos con ese Casillas en las sombras de las dudas de invierno. En realidad, está siendo el invierno más crudo, frío y desagrable en el Madrid de hace años. Maldita sombra de invierno.

           

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Por Julián Ruiz en Feb 14, 2015

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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