Suelo ser muy frío cuando veo el fútbol solo, que suele ser casi siempre. Es la única forma de no intoxicarme de nostalgia, sentimentalismo o favoritismo. Pero he de reconocer que cuando ha marcado Piqué se me ha puesto un nudo en la garganta y me he emocionado. Mucho.

Me alegro mucho por Piqué, una autentica estrella del balón, injustamente maltratado por la afición más tosca, grasienta y reaccionaria de la selección, cuando siempre ha sido un ejemplar jugador español. ¡Viva Piqué! Y me ha gustado hasta su no celebración, como si fuera una reivindicación justa de su amor por una selección que no es otra que la española. Capítulo cerrado por Piqué, felizmente.

Otro capítulo cerrado es el de Casillas. Ha tardado mucho, ha ido en contra de la selección, pero felicito a Del Bosque, porque al final no le ha quedado más remedio que despedir con cariño a Casillas y hacer emerger el porterazo que tiene la selección, de los tres mejores del mundo, con el enorme De Gea. Un meta que se agigantó con el despeje final cuando la República Checa era un animal herido al final del lance.

He visto absolutamente todos los partidos de la Eurocopa y, a falta de la ‘pasta’ de Italia, la selección de Del Bosque es sinceramente la mejor con muchísima diferencia. Por enormes jugadores, por una sensación de que el fútbol siempre habla español.

Lo malo es que en muchas ocasiones me he acordado de las palabras de Franz Beckenbauer cuando hablaba del sistema de Guardiola, del sistema del fútbol español, del ‘tiki-taka’ y de la puñetera manía de querer entrar en la portería con la pelota en el pie.

Es un ‘deja vu’ excesivamente exacerbado. Con tan maravillosos jugadores, el sistema de Del Bosque, copia del Barça de Guardiola, es de posesión, mucho pase, poca velocidad de balón y unas terribles ausencias de profundidad. Todo ello agravado porque llevamos ochos años con los mismos errores. Nos conocen tanto que para cualquier enemigo es fácil, relativamente sencillo desde un punto de vista táctico, cerrarse con dos líneas de cuatro, muy juntas y esperar la posibilidad de algún contragolpe. En Sudáfrica se empezó así con Suiza y fue la primera derrota.

Me van a decir que mi manía por Del Bosque es enfermiza. Pero el enfermo es Del Bosque con su falta de imaginación, con su sentido repetitivo la manera de guiar un colección de estrellas. Antes me lo podía tragar todo con el Mundial y la Eurocopa, pero es que venimos del batacazo del Mundial de Brasil. No es lo mismo y ya no están Xavi, ni Alonso, ni Torres, ni Casillas cuando era Casillas.

Del Bosque: espabila o nos conocen demasiado en el mundo. Por favor, alternativas, imaginación. Con esos jugadores cualquier variante la inmortalizarían con un juego enorme. Para mí, España es la gran favorita, con permiso de Francia, la gruñona, porque es el gallo en su gallinero, como su escudo.

0
0

About the Author

Por Julián Ruiz en Jun 13, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

No hay comentarios

Deja un comentario