La antorcha blanca soportó el viento, la lluvia y un rival que tuvo a Aduriz encerrado en una botella. El Athletic disfrutó de su prosa de fútbol ordenado, preciso, regulado. La marca de Valverde. Pero le faltó poesía, tino y un poco de fortuna, con ese gol básico de Kroos que llegó para liquidar el lance justo en su momento más sofocante.

Hubo períodos en el primer tiempo donde creí que el Madrid era otra vez aquella nave frágil, con excesivas vías de agua, porque el equipo de Zidane sigue sin tener un sistema, una definición de juego, con determinados movimientos tácticos ensayados. Todo se deja a la inspiración de las estrellas. El enorme error de Varane es otro guiño a que este Zidane no trabaja todavía las defensas que juegan frente a Keylor. Es de catón que el balón de Varane debe ir siempre a los costados, jamás hacia atrás.

Fue un error grave de un equipo sin estar preparado para lances semejantes. Como el de Carvajal por el lado izquierdo. Con Danilo y James, al Madrid le cortaban por el lado derecho como un cuchillo en la mantequilla. Pero amigo, el disparo de James, justo en la zona donde se hizo famoso en el mundo, dinamitó a un Athletic que había hecho bailar al Madrid a un ritmo desconocido en la era Zidane. Fue un milagro que llegara el gol de James y más aún el de Kroos, que no celebraba desde hacía 15 meses. Demasiado sin marcar para un jugador que en Alemania promediaba hasta 10 tantos. Ese gol de Kroos salvó a Zidane. En Granada el cocinero técnico fue Modric. Esta vez, otro centrocampista, no un delantero. Es un buen detalle.

Así que era muy importante este triunfo de Zidane. Más importante que cualquier otro, porque era la primera tormenta que tuvo que soportar, con un Valverde dispuesto a que el Madrid se fuera a pique. Poco faltó. Zidane parecía a aquel Glenn Ford en El último torpedo, como capitán atormentado con cargas de profundidad por un soberbio acorazado vizcaíno.  Felicidades a Zidane, aunque crea bastante poco en su estigma de santo como técnico.

Seguro que parecerá que el Madrid ha vuelto a la senda de los elefantes de la suerte. Hasta Ronaldo hizo dos goles, pero su partido dejó mucho, muchísimo que desear. Tenemos a un ‘Benzená’, castigado por la juez y Kovacic, que no supera en mucho a Isco. Demasiadas dudas para acudir a Roma contra un guionista de Federico Fellini. En el ‘Cinecittá’ de Spalletti quedan pocos márgenes para que el Madrid cometa tantos errores tácticos y personales. Hablando del Rey de Roma, Spalletti desconfía y quiere echar al Madrid a las fieras. Desde luego, no serán como los leones cachorros bilbaínos. Será el partido más importante de la nueva era Zidane y el primer gran escalón de verdad, ¿de una escalera hacia el cielo?

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Por Julián Ruiz en Feb 13, 2016

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.

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