CELTA DE VIGO 2 2 REAL MADRID

El Madrid se ha quedó a dieciséis puntos del Barcelona. Todavía el increíble ZZ Top no se ha dado cuenta de que sufre necrosis. La muerta patológica de su equipo. Es un conjunto de células muertas. La lesión es tan grave física, técnica y tácticamente  que no es imposible de reparar o curar.

Me han preguntado muchas veces, cómo pienso que este equipo de Zidane no es nada, un campeón del montón. Claro, hay varias razones. Si quieren saberlo gráficamente, hubo una jugada en el primer periodo  en que el balón salió fuera del campo a la altura del área céltica. Bale, que tiene un magnífico saque de banda como hemos visto siempre en Gales, pero en el Madrid casi nunca lo realiza, quiso sacar con las manos vertiginosamente y meterla en el área con la intención de que llegara a Ronaldo. En ese momento apareció Kross le dijo que no sacara, que sacaba él y con toda la parsimonia, cedió el balón hacia atrás.

Es la radiografía  de una lesión cervical blanca. El equipo que ha fagocitado Zidane es de acción lenta, de mucho sobar el balón para ir hacia un paraíso perdido. Lenta velocidad de balón, lenta incoporación ofensiva. Zidane ya no sabe lo que es un contragolpe. Sólo apareció Bale, porque apenas ha jugado en el monstruo de lentitud que ha creado Zidane. Muchas de las situaciones se solventaban anteriormente con la mágica aparición de Ronaldo. Pero el “narciso ya no está”. Es un Aquiles que le han dado con una flecha en el talón. Se ha contagiado de la velocidad de Zidane, incluso él mismo la ha perdido. Es encomiable como lucha, pero para su desesperación su sufrimiento seguirá enquistado.

Es imposible jugar con Casemiro, Isco y Modric. Detienen todo el juego. Son las tortugas favoritas de Zidane. Cualquiera de los tres, para dar un pase, al menos, tienen que manosear el balón entre dos o tres ocasiones. No sorprenden ni al más tonto de los futbolistas. 

Por tanto, el mal está hecho. Es irreversible. Zidane no va a dimitir. Ni lo van hacer dimitir. En medio del abismo, el Madrid corre el riesgo de hacer el más soberano de los ridículo de hace décadas. 

En medio la tozudez de Zidane está  su empeño de tener razón por ciencia infusa. No se ha dado cuenta de que tiene necrosis, que su equipo se está muriendo y que en el club ya saben que tienen un esqueleto en el armario.

En el colmo de la idiotez más supina, se ha muerto de gloría, todavía insiste que no necesita a nadie. Mientras tanto, el Barça se hace más grande. Ha hecho una jugada sensacional. Ha ganado sesenta millones de euros, porque encima Coutinho es mejor jugador que Neymar e incluso tiene más gol. No entendí jamás lo de Dembelé, pero el fichaje del nuevo brasileño eleva al Barcelona nuevamente al altar y el Madrid de este Zinade se ha convertido  en un equipo de mitad de la tabla.

El Celta ganó el partido. El fallo de Aspas en el penalti es insolente. La hipertrofia madridista llega a sucumbir ante un equipo que estaba rendido físicamente,tras los dos goles de Bale. Pero el ridículo de Zidane les dijo que había que echarse hacia atrás en el segundo periodo. Sólo Zidane es capaz de resucitar a equipos muertos. Increíble. Pero, ¿quien le va a resucitar a él?. La verdad es que no tiene vocación de Lázaro.

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Por Julián Ruiz en Ene 07, 2018

Julian Ruiz, periodista deportivo, ingeniero musical y productor de discos. Como periodista trabajó durante más de 11 años en el diario Marca. Actualmente es colaborador habitual del periódico El Mundo.